La lluvia que no venía

24/05/2016

Aquel día de verano de 1945 los gorriones volaron bajo. Al ocaso los vimos revolotear desde el umbral del portón. Ella salió, se recostó en el saliente del postigo más cercano y refugió las manos en su vientre, bajo los pliegues de su sucia blusa desvaída. Clavó la mirada en algún lugar situado entre el todo y la nada. Se recogió el pelo y volvió la cabeza hacia mí. Viene lluvia. Le dije que llevaba lloviendo demasiado tiempo.


Microrrelato enviado la semana 30 al concurso IX Edición de Relatos en Cadena, de la Escuela de Escritores.

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